Qué hacer en Tabarca

Qué hacer en Tabarca

Esta joya mediterránea se encuentra en plena Costa Blanca, a 11 millas náuticas de Alicante frente al cabo de Santa Pola.

Es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, con una extensión que no llega a los 2km de largo y 400 m de ancho, pero con un patrimonio cultural y natural que la convierten en un lugar mágico del que disfrutar de todos sus rincones.

Patrimonio cultural y arquitectónico

Fue un antiguo refugio para piratas berberiscos hasta que en el siglo XVIII Carlos III ordenó fortificar y poblar la zona con pescadores genoveses, que habían sido rescatados de la isla tunecina Tabarka.

De esta época encontramos las murallas y edificaciones declaradas en 1964 como Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural y hacen que recorrer la isla sea un viaje a través del tiempo.

Podemos distinguir dos rutas principales:

La zona amurallada que rodea este pueblo de aire marinero, ideal pasear por el casco antiguo y descubrir las 3 puertas barrocas de acceso en la muralla:

  • Puerta de San Rafael o de Levante situada al este entre la ciudad y el campo.
  • Puerta de San Gabriel o de la Trancada al oeste donde se encontraron vestigios de la época romana.
  • Puerta de San Miguel, de Tierra o de Alicante, ya que se abre a una pequeña cala frente a la costa alicantina.

Aquí encontramos también la Iglesia de San Pedro y San Pablo, de construcción barroca que define el perfil de la ciudad y la Casa del Gobernador que refleja elementos arquitectónicos propios de la época.

La zona de campo, donde encontramos un paisaje de tierra árida pero de vistas espectaculares. A través de las rutas marcadas podemos llegar al Torreón de San José que sirvió como prisión en el siglo XIX y al antiguo Faro, hoy restaurado para albergar el laboratorio biológico que sirve de base a la Reserva Marina. Si sigues andando, llegarás hasta el cementerio desde donde podrás contemplar una magnífica puesta de sol marina en Punta Falcón o divisar el islote de Nao hogar de una comunidad de gaviotas.

RINCONES NATURALES

Declarado como Reserva Marina en 1986 por su abundante fauna y flora marina, el archipiélago cuenta con numerosos rincones a descubrir para disfrutar de un paisaje único.

Nada más llegar a la isla encontramos la playa central, la más extensa y accesible de la isla. Aunque recomendamos ir rodeando la isla para descubrir las pequeñas calas empedradas, más íntimas y aisladas, tanto en las faldas de la muralla como en la zona más alejada del campo siguiendo las rutas. Sin olvidar la Cantera, en el extremo oriental de la isla con vistas a la costa de Santa Pola.

Uno de los lugares que no te puedes perder es la Cova del LLeó Marí, donde realizar un recorrido de 100 metros bajo la muralla entre sus dos bocas contiguas. El acceso es vía mar, tanto para hacerlo buceando como con embarcaciones de pequeño calado.

ACTIVIDADES NÁUTICAS

El buen clima y la situación de la isla permiten que sea propicia para todo tipo de actividades marítimas, como pasear en barca entre sus islotes o alquilar kayaks y motos de agua.

También es ideal para deportes marítimos como la vela o el windsurf y especialmente recomendable el buceo en los alrededores de la isla y el snorkel junto a las calas, ya que no te puedes perder las vistas de este paraíso submarino lleno de bancos de peces en sus templadas y cristalinas aguas.

GASTRONOMÍA

La isla cuenta con una amplia oferta gastronómica propia de la costa alicantina, con base en productos del mar.

Podrás saborear ricos arroces y deliciosos pescados, como el arroz a banda, el arroz del senyoret, caldero de bogavante, las lecholas al curricán o los calamares de potera en cualquiera de sus magníficos restaurantes regentados por familias tabarquinas desde generaciones.

Pero no te puedes ir de la isla sin probar el sabroso caldero tabarquino, una especialidad propia servida en dos partes: pescado gallina con patatas y allioli por un lado y arroz de pescado meloso por otro. ¡Querrás repetir!